LA REGLA QUE JAMÁS NOS DEBERÍAMOS SALTAR: “EN LA VIDA HAY COSAS MÁS IMPORTANTES QUE EL RENDIMIENTO”
23 abril 2026 - 11:00 [GMT + 2]
Puntos clave:
- La amenorrea es uno de los muchos problemas de salud que pueden afectar a una deportista cuando se embarca en el alto nivel. Contar con un buen cuerpo técnico a su alrededor es clave para evitar éste y otros síndromes que pueden estar ligados a los trastornos de conducta alimentaria.
- La actual campeona del mundo Magdeleine Vallières es una de las muchas ciclistas que han hablado públicamente sobre este asunto. De hecho, la canadiense afirma que recuperar su menstruación fue esencial en su progresión deportiva.
- Científica del deporte y ciclista profesional, Clara Koppenburg es una de las voces más activas en este debate y trata de compartir su experiencia con las más jóvenes para evitar que caigan en un círculo vicioso dañino para su salud a corto, medio y largo plazo.
Históricamente, el deporte ha sido cosa de hombres tanto en lo competitivo como en lo científico. La esfera femenina siempre fue relativamente pequeña y precaria, lo cual provocaba que los esfuerzos de las mujeres pasaran inadvertidos y los estudios en busca del alto rendimiento los obviaran. No ayudaba, tampoco, que una serie de aspectos de la salud femenina fueran prácticamente tabú. Por suerte, la representación de las mujeres en la sociedad es cada vez mayor, y esto se ha sumado con el desarrollo del deporte femenino para permitir que cada vez haya más estudios científicos centrados en mujeres… y que las conversaciones sobre su salud íntima sean tan reveladoras como relevantes.
Tras alzarse con el maillot amarillo el pasado verano, la vigente campeona del Tour de France Femmes avec Zwift, Pauline Ferrand-Prévot, fue objeto de comentarios insidiosos o directamente peyorativos por su delgadez. De repente, el peso de una deportista era un motivo de controversia. Otra participante de ese mismo Tour, Clara Koppenburg (1995, Lörrach - Alemania), decidió alzar la voz. Licenciada en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte, culminó sus estudios con una investigación sobre la prevalencia de los trastornos de conducta alimentaria (ó TCA) en el pelotón femenino… y experimentó en sus propias carnes sus causas y consecuencias, tal y como contó en un emotivo post de Instagram. “Cuando lo publiqué, me sorprendió cuántas chicas se pusieron en contacto conmigo para contarme que ellas también habían vivido o estaban viviendo lo mismo que yo en su momento”, cuenta la ciclista alemana nueve meses después de abrirse a los demás. “De repente, dejé de sentirme sola”.
Los TCA eran un tema tabú cuando Koppenburg pasó a profesionales. “Nadie hablaba de ellos, pero estaban muy presentes en nuestro día a día. El ambiente en el ‘mundillo’ era muy diferente al actual. Los técnicos nos pedían que entrenáramos en ayunas, o casi, para que notásemos un subidón cuando compitiéramos con alimento en el cuerpo”. Los científicos del deporte en general, y los nutricionistas en particular, eran unos ‘rara avis’ en el ciclismo femenino de la época. “Yo seguía los consejos de quienes parecían saber más que yo. Luego vi que, conforme perdía peso, mi rendimiento mejoraba. Y así empezó mi círculo vicioso”.
Como tantas otras deportistas, la corredora alemana entró en una espiral que la llevó a sufrir TCA. “Me miraba en el espejo y podía ver cada vena de mi cuerpo, y eso encajaba con mi imagen mental de un ganador del Tour de Francia. Me pasaba la vida persiguiendo mi ‘peso ideal’”. En sus peores momentos, su cuerpo de 1,70m llegó a pesar 42 kilos. “Una voz interior me pedía que adelgazara, y a la vez percibía que mi familia y amigos estaban asustados. Estaba agobiada todo el tiempo, y empecé a actuar de forma irracional. Si una noche tocaba cena familiar, yo ponía migas de pan en un plato para enseñarselas a mis padres y fingir que yo ya había comido”.
Koppenburg padeció muchos de los problemas que suelen ir de la mano de los TCA, como la amenorrea. “Cuando dejé de tener el período, creía que había conseguido algo bueno porque era una señal de que era una auténtica deportista de alto rendimiento, y que después de mucho entrenar estaba por fin finísima. Escuchaba a otras chicas quejarse de que les había venido la regla y eso les iba a afectar sobre la bici… y me sentía afortunada de no tenerla”. Fue más adelante que se dio cuenta de que no todo el monte era orégano. “Algo me decía que la interrupción del período era un asunto que tendría que resolver en algún momento, porque podía dejar de menstruar para siempre y eso me afectaría de cara a formar una familia en el futuro”.
En 2024, la alemana se decidió a superar sus problemas de una vez por todas. “Sólo se vive una vez, y sentía la necesidad de disfrutar del ciclismo”, reflexiona. “El proceso de recuperación de un TCA es durísimo. Requiere de mucho tiempo y de una gran honestidad con una misma. Necesitas estar plenamente convencida de querer cambiar, porque hay muchos momentos en que te sientes fatal contigo misma”. Mientras ganaba peso, y con ello salud, Koppenburg se sentía ‘castigada’ por la bicicleta porque algunos aspectos de su rendimiento empeoraban. “El ciclismo era lo que más me gustaba en el mundo, y de repente se me hacía más y más difícil. Paralelamente, mi vida era cada vez más bonita fuera de la bici. Me sentía más feliz, pese a que mi rendimiento fuera peor. Pero es que en la vida hay cosas más importantes que el rendimiento”.
| Su proceso de recuperación concluyó cuando su amenorrea remitió. “La primera vez que volví a tener la regla, me sentí superada e incluso asustada. Una parte de mí misma creía que había perdido el control de mi peso y de mi cuerpo; que ya no era una deportista de verdad. No obstante, muy pronto me di cuenta de que había conseguido algo infinitamente más importante que cualquier resultado; que había dado un paso de gigante para tener una vida mejor y más saludable en el futuro. Ahora, cada cuatro semanas recibo el período como una señal de que estoy en el buen camino”. Actualmente, Koppenburg compite en la escena ‘gravel’ con Tudor Pro Cycling después de once años centrada en la carretera, durante los cuales completó nueve grandes vueltas entre las que estuvo La Vuelta Femenina 24 by Carrefour.es (39ª). |
Otro gran ejemplo de cuán importante es para las ciclistas encontrar el equilibrio correcto entre salud y rendimiento es Magdeleine Vallières. Al inicio de su carrera deportiva, la canadiense también buscó apurar su peso hasta el mínimo posible, y perdió su período como consecuencia. El año pasado, trabajó estrechamente con los técnicos de su equipo, EF Education-Oatly, para recuperarla. Lo consiguió justo antes del Tour de Francia femenino, que concluyó 18ª. Dos meses más tarde ganaría los Campeonatos del Mundo celebrados en Kigali (Ruanda). “Mi historia demuestra que una buena salud es la mejor vía para alcanzar el máximo nivel”, proclamó en una entrevista con L’Équipe
“Me duele ver a chicas que sufren por su peso”, lamenta Koppenburg. “Para que una joven deportista evite los TCA, lo más importante es que trabaje con buenos técnicos desde el principio de su carrera. Y, si ya están sufriendo uno, deben reflexionar y ser sinceras consigo mismas y con sus personas más cercanas para encontrar el apoyo necesario de cara a recuperarse. La interrupción del periodo es un signo clamoroso de que el cuerpo está desequilibrado. La densidad ósea también es un buen indicador; por eso, recomendaría que todas las deportistas se hicieran un test DEXA al año. Los análisis de sangre son también una buena forma de controlar que los niveles hormonales están en orden”. Son formas de evitar entrar en una espiral que puede ser muy dañina tanto para quien la sufre en primera persona como para quien la rodea; un problema para la salud física y también para la mental, puesto que en la sociedad actual admitir un TCA puede conducir a un injusto ostracismo. “Éste es un mensaje importante tanto para las corredoras como para los equipos”, enfatiza Koppenburg. “Ante situaciones de este tipo, es muy importante ser comprensivos y cercanos con quienes las padecen”. Tengámoslo muy presente.